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#NoalVentajismo | Denuncias | Informes | 24 julio 2012

El entorno comunicacional venezolano: la consolidación de un modelo (informe, Monitor Electoral Presidencial)

Desequilibrio en los medios venezolanos

La campaña electoral, de cara a las elecciones presidenciales de 2012 en Venezuela, tiene como telón de fondo la implantación de un modelo en materia de medios y comunicación que las propias autoridades definieron como la hegemonía comunicacional. En el informe sobre el entorno comunicacional venezolano elaborado en el marco de este proyecto se analizan las principales características de de dicho modelo por las implicaciones que tiene en materia de pluralismo político y ejercicio pleno de la libertad de expresión, ya que ambas dimensiones son esenciales para el desarrollo de un proceso electoral democrático y transparente.

El informe completo está disponible aquí:
Entorno comunicacional venezolano 2012.pdf

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Elementos destacados del informe

Las implicaciones del modelo saltan a la vista cuando se revisa el uso que ha hecho el presidente Hugo Chávez del espacio de medios privados y estatales, con hechos y cifras sin precedentes en la historia democrática del país. Desde el discurso oficial se cuestiona el rol político en los medios privados, pero de forma simultánea se potencia lo que denominó el entonces ministro Andrés Izarra, en enero de 2007, como la hegemonía mediática del Estado, que justamente lleva al terreno de los medios la acción política y gubernamental.

El número de medios televisivos administrados por el gobierno aumentó significativamente a partir de 2004. De una sola señal, Venezolana de Televisión, se pasó a siete en 2012: Venezolana de Televisión, TVES, Vive, ANTV, Ávila TV y Telesur (con dos señales, una nacional y otra internacional).

Igualmente, el Estado maneja tres circuitos radiales con carácter nacional (Radio Nacional de Venezuela, YVKE Mundial y Rumbos) y “más de 250 emisoras comunitarias, la mayoría de las cuales son meras repetidoras de la línea oficialista”, a todo ello se suman tres diarios financiados por los fondos públicos: Vea, El Correo del Orinoco y Ciudad CCS.

A juicio de Teodoro Petkoff (2010), editor del diario Tal Cual, la estrategia de establecer una hegemonía comunicacional tiene dos vertientes, por un lado establecer “un desmesurado aparato comunicacional del Estado”, que es manejado discrecionalmente por el presidente Chávez, junto con otra línea “de aplastar a los medios independientes”

Con el apoyo de un texto de Marcelino Bisbal, se hará un recuento sucinto de las principales tendencias que en materia de política comunicacional ha llevado adelante el gobierno del presidente Chávez en el lapso 1999-2009, que vistas en conjunto pueden darnos otra perspectiva: sí se está –en Venezuela- en presencia de políticas públicas de comunicación, pero que justamente tienen por finalidad coadyuvar en el fin que sostuvo Andrés Izarra, el fin es construir la hegemonía mediática. Se trata de una decena de acciones sostenidas en el tiempo:

Uso indiscriminado de las cadenas por parte del presidente; menciones denigrantes o intimidatorias contra periodistas y propietarios de medios; agresiones contra reporteros y camarógrafos; ataques directos contra instalaciones de medios; uso de recursos administrativos como medidas de presión; desatención de las medidas cautelares a favor de comunicadores emanadas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; retiro de la publicidad oficial a aquellos medios que son críticos con el gobierno; falta de acceso a la información pública; sesgo informativo en los medios del Estado.

[...] De acuerdo con diversos monitoreos de medios, los canales oficiales han tenido un evidente sesgo político, que incluso podría catalogarse de discriminación política, siendo que pese a ser bienes del Estado, y por tanto públicos, invisibilizan a una parte de la sociedad venezolana por no comulgar ésta con el proyecto de la “Revolución Bolivariana” que encabeza Hugo Chávez.

Estudios realizados por el investigador Bernardino Herrera del Instituto de Investigaciones de la Comunicación de la Universidad Central de Venezuela (ININCO-UCV) comprobaron que más del 70 por ciento de un día de programación regular de VTV, la principal señal estatal, estaba formada por información-opinión sesgada, propaganda partidista-gubernamental y la repetición de las alocuciones presidenciales (Cañizález, 2008: 69). Entretanto, el análisis de TVES, el canal oficial que sustituyó a RCTV en la señal del canal 2 de la televisión abierta con la promesa de que se establecería una televisora de servicio público, demostró se había sumado un nuevo espacio para el modelo comunicacional del gobierno:

El gobierno nacional utiliza este canal con la finalidad de propagar su doctrina política a través de los informativos, promociones y propaganda de instituciones públicas. Estas propagandas, que se repiten incesantemente durante toda la programación, persiguen fomentar el adoctrinamiento político de la población, además de exacerbar el culto a la personalidad de Chávez.

Pero más allá de la consolidación de un aparato mediático estatal, sin precedentes en la historia democrática de Venezuela, el presidente Chávez gobierna desde la dimensión mediática. Según las cifras recogidas por Reporteros Sin Fronteras, entre el 2 de febrero de 1999 y el 31 de diciembre de 2008, el presidente Chávez habló en cadena nacional de radio y televisión durante 1.179 horas, lo cual equivale a 49 días ininterrumpidos de intervenciones.

En dicha suma no están incluidas las horas que ha salido al aire el programa “Aló, Presidente”, pero se estima un número similar que las cadenas, aunque sólo se transmite por la red oficial de medios. Durante sus alocuciones televisadas el presidente no sólo hace anuncios, sino que toma decisiones espontáneas de gobierno, cambia su tren ministerial, reprende a sus colaboradores, delinea las estrategias políticas de su partido, adoctrina a sus seguidores, etcétera. Es necesario volver sobre la advertencia de un experto en materia de comunicación política: “no se debe abusar de las cadenas políticas pues el público se cansa y pueden terminar siendo contraproducentes” [...].

El informe completo está disponible aquí:
Entorno comunicacional venezolano 2012.pdf

Tiempos de hegemonía comunicacional

Mapa conceptual de las principales tendencias de la hegemonía mediática en Venezuela

[...] De acuerdo con el documento, los medios debían convertirse en “instrumentos estratégicos de la democracia participativa” (República Bolivariana de Venezuela, 2001: 102), debido al carácter movilizador de éstos. Igualmente se señala como prioridad el “fortalecimiento de los medios de comunicación comunitarios” (p. 108). Debe decirse que esta línea de acción se ha cumplido, pues un balance del campo de la comunicación comunitaria evidencia un auge significativo de nuevos medios, en muchos casos financiados por el Estado, especialmente a partir del año 2002.

Resulta evidente que el gobierno de Hugo Chávez ha tenido éxito en crear un entramado jurídico para controlar la acción de los medios privados que le son críticos, y al mismo tiempo ha consolidado un aparato mediático oficial significativo, especialmente si se compara con la situación de los gobiernos anteriores en Venezuela. Sin embargo, la hegemonía comunicacional ha tenido serios problemas para conectarse de forma masiva con la audiencia venezolana, y eso tal vez ayude a explicar el recurrente uso de las cadenas nacionales de radio y televisión, que es un mecanismo coercitivo para obligar a escuchar o ver un mensaje.

La figura 4 muestra las preferencias de la audiencia de Venezuela en relación con la televisión. Se usaron los datos correspondientes a los años 2006 y 2008 con el fin de evidenciar no sólo la baja audiencia de los medios televisivos del Estado, sino que también permite hacer una lectura de lo ocurrido después del cese del canal RCTV en la señal abierta de TV en el país.

Preferencias de canal de la audiencia venezolana durante 2006 y 2008. Los datos hacen referencia a la cuota o porcentaje de audiencia de un programa de radio o de televisión; en este caso se muestra la audiencia que obtuvieron los distintos canales en la industria televisiva venezolana durante los años ya referidos.

[...] Entretanto, dentro de la categoría “otros” deben contarse un conjunto de señales de otros medios gubernamentales con una audiencia mínima, tales como Vive TV, Ávila TV, Telesur (señal nacional) y Asamblea Nacional TV, junto a medios de carácter regional como son los casos de TRT (Táchira), TAM (Mérida), Promar (Lara) y TVO (Anzoátegui), entre otras.

La baja audiencia es generalizada para los medios oficiales, y ello puede estar relacionado con aspectos tales como una excesiva ideologización, escasas producciones de calidad y una transmisión incesante de las alocuciones del presidente Chávez, las cuales incluso se repiten durante las horas de la madrugada en las señales oficiales de televisión.

El informe completo está disponible aquí:
Entorno comunicacional venezolano 2012.pdf

Uso de las cadenas presidenciales de radio y televisión

El 2 de febrero de 2010, cuando justamente se cumplían 11 años de su arribo al poder, el presidente Chávez emitió su cadena nacional de radio y televisión número 2.000. En promedio, durante su largo gobierno, el jefe de Estado venezolano ha hablado haciendo uso de este mecanismo un día sí y otro no. Debe recordarse que la cadena, como se le llama popularmente en Venezuela, impide cualquier otro mensaje por la red nacional –pública y privada- de radio y televisión. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), entre febrero de 1999 y julio de 2009 los medios de comunicación venezolanos transmitieron “un total de 1.923 cadenas presidenciales, equivalentes a 1252 horas y 41 minutos, o lo que es igual, a 52 días no interrumpidos de emisión de mensajes del mandatario” (CIDH, 2009, par. 407). Se trata de un largo monólogo (Reporteros Sin Fronteras, 2009), que por su propia naturaleza impide un diálogo o debate político, y ello tiene repercusión notable en momentos preelectorales, en los cuales debe propiciarse un clima general de libre deliberación en una sociedad democrática.

El uso de las cadenas en Venezuela estaba limitado, antes de la llegada de Hugo Chávez al poder, a un número reducido de mensajes a lo largo del año por parte del jefe de Estado, la transmisión de actos oficiales en fechas patrias y el arribo de dignatarios extranjeros. El 2 de febrero de 1999, cuando tomó posesión el presidente Chávez, se estableció una marca sin precedentes en el país ese mismo día. Se transmitieron cuatro cadenas presidenciales que totalizaron 8 horas y 14 minutos de duración en el horario matutino, vespertino y prime time estableciendo el récord de ocupación de la pantalla de televisión en una transmisión gratuita de este tipo.

Tal como lo evidencia la figura 5, hay un uso extensivo de las cadenas nacionales de radio y televisión junto al maratónico espacio dominical Aló, Presidente. Este espacio es transmitido por el conjunto de medios del Estado, y por un número elevado de estaciones privadas de radio y televisión por lo que termina siendo una especie de “semi-cadena”. Entre 1999 y 2008, el presidente habló durante 1204 horas en el programa dominical y otras 1.166 en cadenas nacionales.

El total de 2.370 horas frente a las cámaras y micrófonos, que no incluye otra serie de transmisiones “especiales” con el jefe de Estado, equivalen a 59 semanas laborales (con jornadas de 8 horas por día). Durante esos primeros 10 años de gobierno, el presidente Chávez invirtió el equivalente a poco más de un año, en términos de jornada laboral, solamente a sus intervenciones radio-televisadas. El 10 por ciento de su tiempo de gobierno, aproximadamente, ha estado volcado a la dimensión mediática.

Histórico del Aló, Presidente y de las cadenas de radio y televisión, en horas, transmitidos entre 1999- 2000 (elaboración propia). No se contabilizaron las emisiones radiales del Aló, Presidente para 1999; se incluyeron los programas televisivos transmitidos entre el año 2000 y agosto de 2008.

Las cadenas tienen un claro impacto en el contexto político, y especialmente electoral de Venezuela por varias razones. El presidente Chávez hace un uso propagandístico de un espacio, que dada su naturaleza estatal y pública, debería estar ajeno a la pugna política; hace un uso excesivo de dicho mecanismo, lo cual genera una distorsión en el volumen de mensajes oficiales y opositores en el marco de una campaña; y por último, cuando el presidente Chávez habla en cadena anula cualquier otro mensaje, es decir coarta la posibilidad de que los venezolanos escojan libremente que puntos de vista, informaciones u opiniones seguir.

Se trata de un mensaje único, el del presidente, que debe ser seguido de forma obligatoria por el resto del país. Tal como lo ha sostenido la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en su documentado informe “Democracia y Derechos Humanos en Venezuela”, en el país se registran “una gran cantidad de cadenas nacionales oficiales en los medios de comunicación”, las mismas “obligan a los medios de comunicación a cancelar su programación habitual para transmitir información impuesta por el gobierno”, y “muchas de ellas tuvieron una

duración y frecuencia que podrían considerarse abusivas a la luz de la información allí vertida que no siempre podría estar sirviendo al interés público” (CIDH, 2009, par 406).

Las cadenas, con frecuencia, se utilizan para que el presidente participe del debate políticoelectoral, pese a la naturaleza pública del instrumento. Una revisión de las semanas previas al referendo constitucional de febrero de 2009 arroja algunos ejemplos de lo que se ha comentado. En una cadena nacional de radio y televisión, el 5 de diciembre de 2008, el jefe de Estado designó a los jefes del comando de campaña a favor del sí (a favor de la enmienda constitucional para permitir la reelección sin límite de los cargos de elección popular):

Designo como cabezas visibles a Jorge Rodríguez (alcalde del municipio Libertador) a Cilia Flores (Presidenta de la Asamblea Nacional) y a Aristóbulo Istúriz. Son las primeras comisiones del comando de campaña, cuyo nombre, hasta ahora, es ¡Uh, Ah, Chávez no se va! (Reporteros Sin Fronteras, 2009).

Este anuncio del presidente en medio de un entusiasmado discurso partidista debió ser visto y oído de forma obligatoria por todo el país.

El 30 de noviembre de 2008 también hizo uso el presidente de una cadena nacional de radio y televisión para trazar la estrategia política de ir en pos de su reelección sin límites:

Viendo esto que está pasando y más clara la gran amenaza que se cierne sobre el pueblo venezolano con estos fascistas (para referirse a la oposición), entonces yo digo, ustedes tienen razón. ¡Uh, ah, Chávez no se va! (…) Les doy mi autorización al Partido Socialista Unido de Venezuela, al pueblo venezolano, para que inicie el debate y las acciones para lograr la enmienda constitucional y la reelección del presidente de la República, y estoy seguro que ahora sí lo vamos a lograr. Si Dios quiere y me da vida y salud, estoy listo para estar con ustedes hasta el 2019 hasta 2021 (Lugo-Galicia, 2008, A-2).

Como ha sostenido la organización Reporteros Sin Fronteras, el Presidente Chávez especialmente en el contexto electoral “monopoliza la palabra pública mediante las cadenas, cuyo interés y utilidad no están demostrados”. Un juicio emitido por esta organización, que es bastante aceptado en el mundo democrático, es que justamente una campaña electoral “es un momento privilegiado para el pluralismo de opiniones”, lo cual debería lograrse de acuerdo con “el principio de un reparto justo del tiempo de la palabra, que el Estado tiene obligación de garantizar” (Reporteros Sin Fronteras, 2009, par. 2). El uso del mecanismo de las cadenas no sólo dista de ese reparto justo, sino que tiene un impacto en la formación de la opinión pública.

En esa dirección, es notorio cómo se hace mayor el uso de las cadenas nacionales de radio y televisión en el contexto electoral. El 15 de agosto de 2004 se efectuó en Venezuela el referendo revocatorio del mandato presidencial, y el mes en el cual hubo un mayor número de cadenas fue precisamente el que precedía a los comicios -julio de 2004-, cuando tenía lugar la campaña electoral. En aquel momento el presidente habló un promedio de 45 minutos diarios, de un mensaje único, para sumar 22 horas. Si se miran otros meses de 2004 se nota la desproporción: por ejemplo, en enero de aquel año sólo usó 7 horas de cadena, y en septiembre apenas 4 horas para todo el mes (AGB Nielsen Media Research, 2009). Es evidente que el número de cadenas y el momento de su emisión no siguen una pauta que responda a los intereses públicos.

Las cadenas son un claro instrumento oficial en medio de las campañas electorales. El 13 de enero de 2009, a escasas semanas del referendo para aprobar una enmienda constitucional, se transmitió “la cadena presidencial de mayor duración del período 1999-2009, equivalente a siete horas y 34 minutos” (Lugo-Galicia y Artiaga, 2009, A-2), de transmisión ininterrumpida. No puede soslayarse el hecho de que se trata, en su conjunto, de un abultado número de horas dedicado al monólogo presidencial.

Como ha puntualizado la propia Comisión Interamericana de Derechos Humanos, “tales cifras no incluyen la transmisión de los programas Aló Presidente, los diez minutos diarios para mensajes gubernamentales impuestos por la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, ni la publicidad oficial habitual en la televisión o radio” (CIDH, 2009, par. 407).

Por otra parte, el excesivo uso de las cadenas de radio y televisión por parte del presidente Chávez no parece despertar inquietud en el resto de poderes públicos. En noviembre de 2008, cuando comenzaban a darse los preparativos para el referendo por la enmienda constitucional, que tuvo lugar en febrero de 2009, la junta directiva del Colegio Nacional de Periodistas acudió al Tribunal Supremo de Justicia para adherirse al recurso de amparo introducido por la organización Ciudadanía Activa contra las cadenas presidenciales.

Tres voceros del gremio periodístico, Graciela Beltrán Carías, William Echeverría y Roger Santodomingo expresaron que las largas alocuciones presidenciales al aire representaban un abuso contra el derecho de los venezolanos a la libre información e implicaban una interrupción a la labor informativa de los periodistas. Dos semanas más tarde, el TSJ dictó una sentencia en la que extinguía dicha causa por “falta de interés” (TSJ, 2008, Decisión, par. 1) del demandante, sin pronunciarse –por cierto- sobre el asunto de fondo. El máximo tribunal actuó con suma celeridad para dejar sin efecto la solicitud.

Durante los primeros 15 días de la campaña para las elecciones parlamentarias de 2010, el presidente Chávez, pese a no ser candidato ni estar en disputa su cargo, fue la figura con mayor presencia en los medios radioeléctricos. De acuerdo con un monitoreo de la organización Súmate, el jefe de Estado venezolano “habló un promedio de cuatro horas diarias en los primeros 15 días oficiales de la campaña electoral” (Vásquez y Moronta, 2010, A-2). Dentro de dicho conteo se incluyeron tanto las transmisiones de actos presidenciales por la red de medios del Estado, como las cadenas nacionales de radio y televisión, que conviene recordar impiden la transmisión de cualquier otro mensaje por el sistema de medios radioeléctricos de Venezuela.

Entre el 25 de agosto, cuando se inició oficialmente la campaña y el 8 de septiembre, la plataforma de medios oficiales transmitió los actos de apoyo del jefe de Estado a los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) desde ocho estados diferentes de Venezuela, con un promedio de dos horas por cada transmisión. Estos actos que no ocurrieron en cadena, sin embargo sumaron al conjunto de medios oficiales tales como Venezolana de Televisión (VTV), Asamblea Nacional Televisión (ANTV), Vive TV, Ávila TV y Radio Nacional de Venezuela (RNV) (Vásquez y Moronta, 2010, A-2).

De acuerdo con Súmate, los restantes 16 actos, fueron alocuciones propias de su investidura como jefe de Estado; sin embargo, en algunas de ellas también hizo campaña electoral, ya que promovió a los candidatos a diputados por el PSUV a la Asamblea Nacional y se pronunció en contra de la oposición. Para ello hizo uso de cuatro cadenas nacionales de radio y televisión, con un promedio de dos horas de transmisión y trece transmisiones y programas especiales, cada una con un promedio de tres horas cada una (Vásquez y Moronta, 2010, A-2).

Esta organización que hace monitoreo electoral en Venezuela, aprovechó la presentación de estas cifras, cuando aún faltaban tres semanas para los comicios parlamentarios de 2010, para denunciar la inacción del Consejo Nacional Electoral (CNE) ante la abierta participación del jefe de Estado en dicha campaña, y haciendo uso para ello de recursos públicos. El directorio del CNE, con el voto salvado del rector Vicente Díaz, descartó cualquier tipo de amonestación y/o sanción para el presidente Chávez, al aducir que éste tenía derecho a manifestarse y a expresarse políticamente, más allá de las limitaciones que le impondría su investidura presidencial.

El 23 de junio de 2010 el directorio del CNE decidió no regular el uso de las cadenas nacionales de radio y televisión durante la campaña electoral, siguiendo una suerte de tradición que se ha puesto en evidencia durante varios años, que menoscaba el poder fiscalizar del CNE sobre los otros poderes públicos y en particular sobre el poder ejecutivo.

Estas omisiones del poder electoral permiten que el presidente Chávez haga un uso a todas luces excesivo de sus apariciones en el sistema de medios radioeléctricos, y la campaña para las elecciones en 2010 no fueron la excepción. Este reiterado uso presidencial del espacio mediático genera una distorsión en el volumen de mensajes políticos, que favorece notablemente al gobierno y a sus candidatos en las diferentes contiendas electorales.

Durante la campaña del 2010, además, el jefe de Estado tuvo un rol de “super-candidato”, ya que su figura prevaleció por encima de los aspirantes a diputados del PSUV a través del sistema de medios administrados por el Estado, y obviamente con el mecanismo de las cadenas nacionales de radio y televisión.

El informe completo está disponible aquí:
Entorno comunicacional venezolano 2012.pdf

La consolidación de un modelo

Se ha intentado elaborar una mirada global sobre este modelo, que hemos denominado la presidencia mediática, partiendo de un tejido de relaciones, decisiones e influencias entre tres actores principales: gobierno, medios y ciudadanos, recogiendo lo planteado por Koeneke (1999) en relación a la interacción entre estas tres agendas. En la figura 6 se muestra un intento de síntesis, para reflejar la particularidad del gobierno del presidente Chávez en Venezuela, en el cual se ha establecido una dinámica donde lo mediático y la exaltación de la figura presidencial tienen una valoración excesiva. El presidente dedica largas horas de su mandato a las intervenciones televisadas que se canalizan principalmente a través de las cadenas nacionales de radio y televisión, así como del espacio Aló, Presidente.

La dinámica presidencial con énfasis en lo mediático tiene dos aspectos relevantes. En primer lugar las políticas públicas se formulan desde el espacio de los medios, con una evidente carga efectista que invariablemente tiene como protagonista central al presidente Chávez. Partiendo del análisis de algunos mensajes presidenciales, esta formulación de políticas públicas responde a tres factores: a) demandas ciudadanas; b) respuesta a denuncias canalizadas por los medios de comunicación privados; c) evaluación que se hace desde espacios oficiales como las salas situacionales, en relación a la coyuntura sociopolítica.

En no pocos casos se asiste a una dinámica de demandas inducidas en la ciudadanía por parte del propio gobierno, con el fin de justificar las acciones que se toman y que afectan al público.

En relación con su dimensión mediática, el ejercicio del poder presidencial en Venezuela tiene este sello fundamentado en algunas tendencias que conviene remarcar. La omnipresencia del presidente Chávez como único vocero gubernamental, con una elevada exposición en los medios radioeléctricos, que se logra gracias a dos políticas sostenidas en el tiempo.

Por un lado, está una abierta parcialidad de los medios administrados por el Estado, en los que se hace cotidiana exaltación del líder, incluso con la repetición de las alocuciones presidenciales;
mientras que por el otro, está el control ejercido para restringir la crítica pública en los medios privados, especialmente en la televisión, que en Venezuela éste medio es la fuente por la cual se
informa principalmente la ciudadanía.

Un resultado evidente de la primera década de presidencia de Hugo Chávez es la generación de un nuevo modelo comunicacional en el campo televisivo, que la investigadora Silvia Cabrera ha catalogado de mixto-autoritario.

Mapa de relaciones e interacciones (Haz clic para ver la figura más grande)

[...] La llamada hegemonía comunicacional tiene dos líneas de acción, por un lado, como se ha dicho se busca cercar la crítica pública con un mayor control sobre los medios privados, especialmente radioeléctricos; mientras que por el otro lado se registra un abultamiento notable del aparato mediático oficial, que termina cumpliendo una labor propagandística.

Con mucha frecuencia se ha dicho que la idea de hegemonía, tal como ha sido presentada por el gobierno de Hugo Chávez, se relaciona con el pensamiento de Gramsci. Se trata de un traslado mecánico sin revisar realmente lo planteado por el pensador socialista; “en realidad, Gramsci utilizó cuidadosamente este concepto (el de hegemonía) para distinguir elementos de pluralismo y competencia, de persuasión y de consentimiento, frente a las formas más coercitivas y represivas de dominación” (Kohn, 1995: 53).

Asimismo, debe señalarse que al contrastar con los datos de audiencia televisiva, por ejemplo, esta modelo de dominación comunicacional ha tenido efectividad en establecer un control sobre los medios, pero ha fracasado en el manejo de la audiencia. Se ha establecido el control pero no la efectiva persuasión, siguiendo lo planteado por Gramsci que recoge Kohn. Esta contradicción puede estar relacionada con un contexto sociopolítico en el cual decrece la gobernabilidad democrática, y por tanto también hay una merma en la credibilidad gubernamental. Sin duda se trata de un cuadro
complejo en Venezuela.

El informe completo está disponible aquí (con fuentes):
Entorno comunicacional venezolano 2012.pdf

Artículo original en Monitor Electoral Presidencial

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