#AbusoPoder | Análisis | Denuncias | 14 julio 2012

El guaraleo del CNE (análisis, Fernando Luis Egaña)

La historia de los últimos años se repite casi calcada. Y no puede no ser así mientras el CNE proceda con base al “modelo” que impuso Jorge Rodríguez y compañía, cuando el régimen de Chávez le terminó de poner la mano al “poder electoral”, en el segundo semestre del 2003.

De entonces para acá, comenzando por el tortuoso proceso revocatorio, el CNE funciona en dos dimensiones. Una, de la boca para afuera o formal, se esmera en simular su legalismo, institucionalismo y supuesto modernismo. Otra, de la boca para adentro o efectiva, se dedica a favorecer los intereses políticos del oficialismo y a perjudicar a los demás.

El inventario de las medidas y ejecutorias concretas que sustentan esta realidad, sería de alcance enciclopédico, pero no obstante los voceros bolivaristas, incluyendo a la mayoría de los rectores del CNE, no tienen empacho en declarar que Venezuela tiene el mejor sistema electoral del mundo… Y no les falta razón desde su conveniencia partisana.

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Para mera muestra el botón del reglamento de campaña recién aprobado. Allí se establece una limitación de 3 minutos diarios de publicidad radio-televisiva para los candidatos presidenciales. Y la cosa se comunicó como un avance de la democracia participativa, porque en el reglamento anterior el límite de tiempo era menor.

De manera que el candidato Capriles sólo dispondrá de 3 minuticos. ¿Y el recandidato Chávez? Ah, el asunto cambia y mucho porque el citado reglamento no abarca ni las cadenas, ni las cuñas forzosas y obligatorias del gobierno, ni tampoco las cuñas gubernativas pagadas. Todo lo cual, desde luego, es pura campaña electoral.

“En el sistema de medios públicos toda la programación se produce en función de la campaña continuista.”

Una estimación somera indica que, en jornadas encadenadas, la relación puede ser de 3 (Capriles) a 300 (Chávez) en cuanto a los minutos diarios por medio de comunicación de radio o televisión, y hasta más. Y ello en los medios que no controla directamente el Estado, porque en el “sistema de medios públicos” toda la programación se produce en función de la campaña continuista. Y sin embargo, la directiva del CNE proclama que velarán por la igualdad e imparcialidad de las reglas comiciales…

Y así es en prácticamente todas las esferas de la actuación del CNE, y quizá sin el “prácticamente”. Desde la elaboración de “acuerdos electorales” o presentes griegos y por lo tanto entallados a la medida de Miraflores, hasta el “tratamiento” del tema de los observadores electorales, pasando por la inacabada depuración del REP o la distribución de los centros móviles.

Y mención especial merece la insidiosa campaña para espesar la sospecha de que el voto no es secreto; campaña diseñada por el oficialismo y transmitida, entre otros, a través de iniciativas “tecnológicas” cuyo propósito real es poner a dudar al elector. Y todo en nombre de la transparencia…

De allí que hayan sido infortunadas las recientes declaraciones de Teresa Albanes, figura principal de la Mud en el dominio electoral, al criticar a los críticos del CNE en cuanto al funcionamiento del sistema electoral.

El “modelo” del guaraleo, es decir el ir dando cuerda, prometiendo esto y aquello, dando una migajita de vez en cuando, al tiempo que se van afinando los mecanismos del ventajismo masivo como estrategia de condicionamiento de resultados, es lo que caracteriza al CNE. Algunos opinan que mejor es no insistir en ello, porque eso estimula la abstención.

Pero pienso que para enfrentar con éxito los problemas, siempre es preferible encararlos en vez de también caer en el guaraleo.

Artículo original por Fernando Luis Egaña en Noticiero Digital