Análisis | Denuncias | 21 febrero 2014

Venezuela y los medios

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Aunque Venezuela sea formalmente una democracia, cada día que pasa queda más patente que la forma de proceder de su Gobierno dista mucha de lo que para el mundo occidental es un Estado de Derecho con plenas libertades, lo cual se manifiesta muy especialmente en todo lo referente a los medios de comunicación. En este sector, los gobiernos de Chávez antes, y de Maduro ahora, han aplicado las mismas medidas que un régimen totalitario: la eliminación de cualquier medio crítico, ya sea mediante el cierre, la compra, la intervención de las imprentas o el estrangulamiento financiero a través de la eliminación de ayudas para la compra de papel.

Según el último informe de Reporteros sin Fronteras, referente al año 2013, «la situación de la libertad de información sigue siendo particularmente tensa en Venezuela tras los comicios presidenciales, celebrados el 14 de abril, en los que Nicolás Maduro fue proclamado presidente de la República. Después de las elecciones se registraron numerosas restricciones en el acceso a la información, en particular en la Asamblea Nacional. Otro elemento de preocupación fue la creación por decreto del Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (Cesppa), impugnado por el Colegio Nacional de Periodistas y por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa. Este nuevo organismo de inteligencia «solicitará, organizará, integrará y evaluará las informaciones de interés para el nivel estratégico de la Nación». Paralelamente, se ha dificultado el trabajo a los periodistas críticos y se ha continuado con el cierre de medios, iniciativa que empezó a llevar a cabo Hugo Chávez y que continuó durante el pasado año 2013, ya con Maduro en el poder. Así, se ha prohibido la libre circulación de los periodistas por el edificio de la Asamblea de Venezuela y, en algunas ocasiones, se ha llegado a prohibir su acceso a determinados actos y conferencias de prensa.

También se ha procedido al cierre de varios canales privados de televisión y emisoras de radio o al cambio de propietarios por otros más «afines» al Gobierno, como ocurrió con Globovisión, lo que implicó la salida de algunos de sus directivos y periodistas, como es el caso de Francisco Bautista, por difundir extractos de un discurso del líder opositor Henrique Capriles. De hecho, quizás sea el caso de Globovisión el más paradigmático de lo que ocurre en la Venezuela bolivariana, pues ha pasado de ser el medio más crítico con el Gobierno a uno de sus más fieles aliados, lo cual ha quedado patente tras los altercados de la pasada semana en el país y que han costado ya varias vidas. En un comunicado, el canal cuestiona la cobertura que algunos medios están realizando de las protestas que, a su parecer, «agitan y desestabilizan al país».

Pero el Gobierno no sólo se limita al cierre de medios, sino que también se ocupa de los contenidos, de modo que se consideró «propaganda de guerra», «que podría generar zozobra en la ciudadanía» cualquier información referente al desabastecimiento que viene sufriendo el país durante los últimos meses.

Ante esta situación, la principal válvula de escape que les queda a los venezolanos críticos con el poder es Twitter y el resto de redes sociales, que son el fiel reflejo de la realidad de la calle. Sin embargo, la mano del Estado también ha decidido tratar de cambiar este resquicio de libertad y a principios de este año se creaba el viceministerio de Redes Sociales, dependiente del Ministerio de Comunicación e Información, que tiene como objetivo oficial «supervisar las tendencias en las redes sociales y promover contenidos favorables al oficialismo”. Sin comentarios.

Fuente: http://www.larazon.es/detalle_opinion/noticias/5584676/opinion+tribuna/venezuela-y-los-medios#.Ttt1mcfuC1gYD2K

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